Justificación

 

Los cambios sustantivos en las relaciones de poder, de producción y en las formas de vivir así como los importantes movimientos demográficos y los espectaculares logros tecnológicos en las últimas décadas han producido una alteración radical en nuestra forma de comunicarnos, de actuar, de pensar y de expresar. ¿La educación media superior se ha mantenido inalterada?

Vivimos saturados de información accesible, abundante, diversa, fragmentaria, sesgada, frágil y cambiante. La información que rodea la vida de los individuos se produce, se distribuye, se consume y se abandona a una velocidad cada vez más acelerada, por lo que las exigencias y desafíos a las personas y grupos sociales es cada vez más intensa. Este nuevo escenario social demanda cambios también sustantivos en la formación de los futuros ciudadanos (¿los alumnos?) y por tanto plantea retos ineludibles a los sistemas educativos, a las escuelas, al currículo, a los procesos de enseñanza y aprendizaje y, por supuesto, a los docentes. Los cambios en el quehacer educativo han de ser de tal magnitud que conviene hablar de cambiar “la forma de ver”, de reinventar la escuela.

La sociedad de la información y del conocimiento presenta a la educación demandas distintas de las tradicionales, claramente relacionadas con la capacidad de aprender a lo largo de toda la vida. Dicho de otro modo, el problema no es ya la cantidad de información que los niños y jóvenes reciben, sino la calidad de la misma: la capacidad para entenderla, procesarla, seleccionarla, organizarla y transformarla en conocimiento; así como la capacidad de aplicarla a las diferentes situaciones y contextos en virtud de los valores e intenciones de los propios proyectos personales o sociales.

Los sistemas educativos afrontan, en las democracias actuales, dos grandes retos que están íntimamente relacionados: por un lado, consolidar una escuela comprensiva que permita el máximo desarrollo de las capacidades de cada persona, respetando la diversidad y asegurando la equidad de acceso a la educación y compensando las desigualdades; por otro, favorecer la formación de sujetos autónomos, capaces de tomar decisiones informadas sobre su propia vida y de participar de manera relativamente autónoma en la vida profesional y social.

Específicamente, la escuela (y los docentes involucrados) ha contado, durante toda su historia con formas de abordar estos cambios actuales. Los experimentos constituyen una estrategia metodológica de trabajo grupal (con la intención de que evolucione hacia trabajo colaborativo) que puede utilizar el profesor dentro de las clases de ciencias, ya que permite integrar teoría y práctica al mismo nivel, al lograr enseñar a pensar y que el estudiante aprenda haciendo al introducir nuevos conocimientos o profundizarlos. Los experimentos sirven para mostrar pero sobre todo para aprender sobre y de ciencia.

En este espacio de aprendizaje (el espacio en donde se desarrollan trabajos prácticos de ciencias y matemáticas) el estudiante adquiere destrezas de naturaleza variada, lo conlleva a estimular el desarrollo de sus capacidades, habilidades, aptitudes y actitudes y sobre todo lo ayuda a establecer relaciones con otros conocimientos previos que ya posee. Por lo anterior cada experimento se plantea de forma que el alumno aprenda a pensar resolviendo problemas. La resolución de problemas implica el manejo y obtención de información respecto de la situación problemática, pues con los datos conocidos se pone a trabajar la creatividad y capacidad crítica en la búsqueda de una solución adecuada. La solución de problemas experimentales tiene un carácter de proceso, en la que desempeña una función determinante la interrelación entre el alumno y el problema. Para la solución del problema experimental el alumno despliega un conjunto de actividades cognoscitivas que se manifiestan en forma de acciones mentales y prácticas donde las acciones prácticas deben ir precedidas por la solución teórica del problema.

La mayoría de los alumnos piensan que la ciencia o la matemática es un área alejada de su cotidianidad debido a que no se les inicia en su utilización; los contenidos y los problemas que ella conlleva los ven alejados de su entorno, se debe iniciar al alumno en la utilización de la ciencia y la matemática como un recurso muy importante de la cultura, que lo ayudará a estar “enterado” de muchos fenómenos cotidianos que ocurren en su contexto, de la importancia de estos, y de su impacto ambiental, al mismo tiempo lo ayudarán a ser reflexivo, a aplicar este conocimiento en otras áreas, a tener conciencia de la forma en que nuestras acciones dañan al medio ambiente y cómo se pueden prevenir y remediar estas situaciones en muchas ocasiones.

¿Cómo podemos diseñar prácticas docentes en la que se involucren la aplicación de la naturaleza y teoría de la ciencia para ayudar a comprender situaciones de nuestro contexto que incluya problemas cotidianos, con materiales comunes, que relacionen la teoría con la práctica y viceversa, que en dichas prácticas y problemáticas se interactué una unidad didáctica con otra y que además sirvan para explicar problemas de impacto ambiental?

Una solución propuesta es la participación en programas de formación y actualización docentes como el Diplomado en Herramientas para el Desempeño Profesional del Docente de Ciencias Naturales y Matemáticas en la Educación Media Superior.

En estos momentos, cuando se corre el riesgo de destruir las reservas biológicas y energéticas del planeta, cuando hasta el agua comienza a convertirse en un bien escaso y la contaminación producida por la industria amenaza en convertirse en un peligro terrible para la salud, no es necesario insistir en el papel que cumplen las ciencias en el desarrollo de una conciencia para la conservación, protección y mejoramiento del ambiente. Nadie pone hoy en duda la importancia de las ciencias y la matemática en la formación para un trabajo que se hace cada día más complejo e incorpora cada día más ciencia y tecnología. La pregunta que interesa responder es: ¿qué formación en ciencias contribuye mejor al desarrollo de las capacidades que es deseable que reúnan los ciudadanos?, o bien, ¿qué aproximación a las ciencias forma mejor, a los alumnos, como ciudadanos?

Durante el Diplomado en Herramientas para el Desempeño Profesional del Docente de Ciencias Naturales y Matemáticas en la Educación Media Superior, se proponen algunas respuestas.